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Historias y personas en todos los formatos

jedavu:

Jewish And Arab People Posing Together Online, ‘Refusing To Be Enemies’

In the midst of news about the ongoing Israeli-Palestinian conflict, some people are posting photos online for an international social media campaign on Facebook and Twitter, with the hashtag, #JewsAndArabsRefuseToBeEnemies. 

Jews and arabs refuse to be enemies, Palestina, Mundo Arabe,Muslim, Jews

(via huffingtonpost)

Tommy Ramone

“Las redes nos vuelven perezosos “Hay un peligro en Internet y en las redes sociales. Y es pensar que con la información tenemos suficiente y que cuanta más, mejor. No tenemos que pensar, sólo acumular más información (…). A medida que nuestro ordenador y nuestros sistemas de comunicación aumentan su capacidad, la gente puede creer que estar informados nos libra de tomar decisiones por nosotros mismos, con lo que, en vez de estimular nuestra creatividad, estamos potenciando nuestra pereza intelectual. Creemos que si acaparamos cada vez más información, no necesitaremos ideas propias. Ya las obtendremos de otras fuentes o de otra persona. Por tanto, ni siquiera examinamos los datos nosotros mismos. Nos basta con repetir lo que han dicho otros”. Edward de Bono”

Demolición del edificio de la FEG
Hoy fue demolido el edificio Hermenegildo Romo García tras años de abandono luego del asesinato de cinco personas, el cual fue sede de la Federación de Estudiantes de Guadalajara. La demolición estuvo a cargo de la empresa PyroSmart y tuvo un costo de más de 11 millones de pesos pagado por Gobierno de Jalisco.

Video de la demolición:  http://www.youtube.com/watch?v=YtvC-EVj6i8

Demolición del edificio de la FEG

Hoy fue demolido el edificio Hermenegildo Romo García tras años de abandono luego del asesinato de cinco personas, el cual fue sede de la Federación de Estudiantes de Guadalajara. La demolición estuvo a cargo de la empresa PyroSmart y tuvo un costo de más de 11 millones de pesos pagado por Gobierno de Jalisco.

Video de la demolición:  http://www.youtube.com/watch?v=YtvC-EVj6i8

La tiranía del spoiler

Voluntarios México es una organización para gestión de voluntariado que convoca y selecciona a personas interesadas en participar en distintos eventos y convenciones. Nada mas en Campus Party hay casi 300, pero Voluntarios México se integra de más mil miembros, principalmente del Distrito Federal

Hameyalli Mariana Elizalde, originaria del DF compartió sus impresiones sobre el trabajo que por tercera ocasión aporta como voluntaria.

"Hay mucha unión por parte de los voluntarios, nos conocemos desde hace años y ya sabemos cómo es el trabajo de cada uno. Estamos las 24 horas del día trabajando y la recompensa es muy padre aunque llegues antes y te vayas después de todos, lo disfrutas desde otro
punto de vista, la conoces completamente, conoces gente de otros países, otros estados.”

¿Cuál es el plus de asistir a CP como voluntario a ser campusero?

"Conoces más a fondo a campus y llegas a apreciarlo más, te ahorras bastante por solo seis horas de trabajo. Si vienes solo es buena opción porque el grupo de voluntarios siempre estamos al pendiente de todos, haciendo cosas para integrar a todos"

En el cuarto día de esta quinta edición de Campus Party México, tuvo lugar en el escenario Gutenberg la primera entrega de premios Voluntario de Oro.

Daniel Medina (Ingeniero en sistemas), quien participa por tercera vez en Campus Party habla sobre la llegada de la cuarta edición de este festival a Guadalajara

"La diversificación fue buena en ese aspecto. me he ido de mochilazo a otros países y creo que conocer gente de otros países, de otra ciudad siempre es bueno por que todos tenemos un interés en común. Creo que el interés principal de Campus Party en orientar y tratar de fomentar a los jóvenes que estamos en los medios de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), informática, social media, todo lo que se engloba. A pesar de ser del Distrito Federal me gustaría que siguiera  moviéndose, me he hecho campusero y estoy seguro que el próximo año  estaré"

newsweek:

Before the live-music industry became a billion-dollar behemoth, being on the road was, for many bands, a wild west of sex, drugs and even some rock’n’roll. Hedonism was rife, and it wasn’t just the musicians who pillaged. Their road crews were right there with them, benefiting from a macho atmosphere where the expectation was that after they had unloaded the gear they would match their employers in debauchery. 

Some roadies became famous in their own right. Led Zeppelin’s tour manager, for one: there’s a Richard Cole Appreciation Society on Facebook, glorifying the man who was, according to the unofficial band biography Hammer of the Gods, “responsible for much of the mayhem” around the group. 

Then there was a metal roadie called Jef Hickey, who carved out such a reputation that half an episode of Vice.com’s 2011 documentary series, On the Road, is devoted to him. Rock musicians speak of him in awed tones: “One time we were on a plane, and he went up to this stewardess and asked her if she had any drugs,” claimed former Queens of the Stone Age bassist Nick Oliveri – and that was only the most printable of Hickey’s antics. Roadie annals are full of such stories, many of them involving unpleasant treatment of female fans. 

But that era has long passed, and with it the idea of roadies as folk legends. They have since osmosed into “techs” – low-key professionals who often have degrees and treat the job as a job. “Bad behaviour isn’t acceptable any more, to be drunk and carrying on,” says Chris McDonnell, the Charlatans’ sound engineer. “A lot more is expected of you. People think it’s crazy backstage, and it’s girls and drugs, but it’s not. It’s people working and having a cup of tea.” 

The end of the roadie: how the backstage boys grew up | Music | The Guardian

newsweek:

Before the live-music industry became a billion-dollar behemoth, being on the road was, for many bands, a wild west of sex, drugs and even some rock’n’roll. Hedonism was rife, and it wasn’t just the musicians who pillaged. Their road crews were right there with them, benefiting from a macho atmosphere where the expectation was that after they had unloaded the gear they would match their employers in debauchery.

Some roadies became famous in their own right. Led Zeppelin’s tour manager, for one: there’s a Richard Cole Appreciation Society on Facebook, glorifying the man who was, according to the unofficial band biography Hammer of the Gods, “responsible for much of the mayhem” around the group.

Then there was a metal roadie called Jef Hickey, who carved out such a reputation that half an episode of Vice.com’s 2011 documentary series, On the Road, is devoted to him. Rock musicians speak of him in awed tones: “One time we were on a plane, and he went up to this stewardess and asked her if she had any drugs,” claimed former Queens of the Stone Age bassist Nick Oliveri – and that was only the most printable of Hickey’s antics. Roadie annals are full of such stories, many of them involving unpleasant treatment of female fans.

But that era has long passed, and with it the idea of roadies as folk legends. They have since osmosed into “techs” – low-key professionals who often have degrees and treat the job as a job. “Bad behaviour isn’t acceptable any more, to be drunk and carrying on,” says Chris McDonnell, the Charlatans’ sound engineer. “A lot more is expected of you. People think it’s crazy backstage, and it’s girls and drugs, but it’s not. It’s people working and having a cup of tea.”

The end of the roadie: how the backstage boys grew up | Music | The Guardian

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